El nuevo paradigma actual de la fisioterapia tiene varios frentes abiertos.

Todo aquello que evoluciona y establece fuertes raíces, en ocasiones, parece amenazar el terreno de otros estamentos.

Donde la superioridad no existe, la tierra impone sus leyes, tan antiguas como la humanidad. Y en la complejidad de la misma, se nos olvida que más allá del árbol, existe el bosque.

Le hablamos al paciente de la independencia. En realidad, en la Alianza, el mayor síntoma a vencer (llamémosle signo si os complace), es el la baja autoeficacia.

Es difícil hacerse cosquillas a uno mismo…también daño. ..o causarse alivio.

La neurociencia nos muestra que es más significativo aquello que ocurre desde el exterior…aunque discreparía de su verdadera relevancia en el proceso curativo.

Y es que si se nos aplica el mismo tratamiento, los fisioterapeutas deberíamos autoesforzarnos, y no esperar a que otros curen nuestras carencias.

Potencia tus habilidades, no tus discapacidades… se nos pierden las mejores.

Los bosques están llenos de raíces…¿quién teme a quién?

¿Debemos temernos? Hay tierra para todos…

Es tiempo de cambio. Existen personas que creen en tallos verdes, flexibles, debemos saber adaptarnos. Pero si nos anclamos en egos presuntuosos y no parsimoniosos, volveremos a caer en la misma tesitura…

Reflexionemos.

La autoeficacia comienza por una fuerte memoria de éxitos anteriores.

Éxitos que se basen en batallas ganadas a favor del crecimiento interno, y no del fracaso de los demás. Memorias de superación que refuercen una motivación intrínseca, que nos mueva a generar oportunidades. Los límites impuestos son absurdos…y más cuando lo hacemos hacía los supuestos adversarios.

La autoeficacia parte también del conocimiento de lo que queremos conseguir, superar, restablecer, conquistar. A las generaciones que llegan hay que darles conocimiento. Y a los veteranos, la escucha activa.

No es una guerra. Es la reconquista de valores. La diferencia radica en el respeto al resto.

Objetivos “elegantes”, o marcianos”, venga, va.

Qué bien nos sabemos la teoría…

Son tiempos de cambio.

Si te valoras, te respetas, te quieres, y crees en tí.

Yo amo mi profesión.

Y estoy preparada. Porque me impulsan memorias de otros que ya crecieron.

¿y tú?

 

 

 

 

 

 

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